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Enfrentar en la cancha de futbol a todo el equipo de la UFPS Ocaña a la vez, con suplentes más el cuerpo técnico, no con el balón, sino a puños y patadas, para nada es deporte ni vida; por eso cuando Julián Andrés Mejía Alvarado, sin defenderse inicialmente fiel a la formación como árbitro profesional del futbol colombiano en la categoría “A” se vio rodeado y recibió un traicionero golpe en su cabeza el jueves 25 de mayo y mientras se desgonzaba pensó “Dios mío, ¿ahora mi bebé de cinco meses y mi joven esposa?”

Recuerda que previo a la lluvia de golpes, el director técnico de la UFPS Ocaña, Dagoberto Quintero, le dijo “Pícaro hijo de puta me robaste; por árbitros como usted es que provoca que les pegan, así no se gana un partido” y ahí comenzó todo cuando ya se había dado el pitazo final y el marcador favoreció 2 por 1 al local UFPS Cúcuta: a continuación el capitán del equipo ocañero, Álvaro Márquez,  lo golpea traicioneramente en la mandíbula y lo reta “yo fui el que le pegué, venga y me pega”…¿sería que las manchas rojas de la camiseta presagiaban el golpeado final del partido?

En retrospectiva, el juez Mejía se lamenta de la violencia que está afectando el futbol colombiano; la noche anterior a su gavillera agresión hubo veinte heridos en el partido América y Cali, en la capital vallecaucana generando la prohibición de jugar con público las siguientes dos fechas donde participen los equipos vallunos.

En el sopor agravado por la seguidilla de puños y patadas en cabeza, tronco, extremidades y todo el cuerpo estando en suelo, el árbitro recuerda vagamente ver la figura de su hermano Manuel Andrés de gruesa contextura y unos 180 centímetros, quitándole de un envión a unos de sus agresores, y segundos después a su padre José Manuel Mejía Arias arrasar otros tantos, pero en instantes los tres sucumbieron dada la considerable desventaja numérica, ante la apacible mirada de los líneas Wilmer Cuevas y Jorge Álvarez que no intervinieron, así como se reprimieron algunos de los integrantes de la UFPS Cúcuta.

¿Será necesaria en Colombia una comisión que tome medidas drásticas como la Taylor en Inglaterra tras los hechos violentos con 39 muertos en 1985 y otras 96 víctimas cuatro años después?  En Cúcuta fue peor, porque en el Reino Unido no intervinieron los jugadores ni equipo técnico, como sucedió con el árbitro Mejía. El fenómeno de violencia, tuvo un fatal desenlace en Colombia en noviembre 1989 cuando fue asesinado el árbitro Álvaro Ortega en hechos endilgados al cartel de Medellín. En Latinoamérica en noviembre 2016, un jugador mató en México de un cabezazo al juez Victor Trejo porque lo sancionó con una tarjeta roja. El suceso más trágico registrado, ocurrió en Brasil 2013: el árbitro Otavio Jordäo da Silva fue muerto y decapitado en plena cancha.

A Julian Andrés le pareció una horrible pesadilla en pleno medio día cucuteño, que en la cancha del Alma Mater de la Universidad Francisco de Paula Santander donde se formó como arquitecto, su vida se viera truncada a los 32 años, porque por la agresiones colectivas estaba recibiendo quedaban en juego no solo su arquitectura sino sus largos catorce años en el arbitraje colombiano: dos como amateur, cinco en la categoría “C”, cuatro en la “B” y desde hace tres y medio en la “A”, selecto cuerpo arbitral que integran solo 35 jueces colombianos de los cuales él es uno de los dos nortesantandereanos activos.

El estar juzgando ese encuentro de ASCUN, es parte del ejercicio regional que deben ejecutar para mantenerse en forma física y arbitral, con miras a los partidos profesionales que les designe la Comisión Arbitral y las pruebas semestrales que deben cumplir para mantenerse en la categoría A; la inmediata es en aproximadamente un mes.

Aún no sabe el juez Mejía el nombre de quienes filmaron e hicieron viral la triste escena y además de agradecérselo quiere conocerles; cuando inició la recuperación de conocimiento entre protectores gritos femeninos, que el ver agravarse el linchamiento sí intervinieron reclamando por la salvaje paliza que estaban recibiendo junto a su padre y hermano, le parecía inexplicable que solo unos pocos jugadores y demás integrantes locales al menos los protegieran: luego el técnico de la UFPS Cúcuta se justificó diciendo que si peleaba a él sí lo echaban de la universidad: pero Mejía no reclamaba pelearan sino los contuvieran o separaran, porque la organización ni universidad previeron seguridad.

Tras esperar inexplicablemente más de media hora por atención médica o una ambulancia porque al frente hay un centro de salud, a unos 600 metros otras dos clínicas, amén del personal de salud que la UFPS está formándose a escasos 100 metros, lo atendieron con displicencia los paramédicos de la ambulancia y lo llevaron a urgencia de la Clínica Santa Ana; luego de los iniciales y superficiales exámenes, fue descartado porque no presentaba lesiones graves y visibles. Su hermano y padre lo dejaron en la Santa Ana y se trasladaron a otras clínicas para atender sus heridas; al padre (54 años) le dieron diez días de incapacidad; el hermano su juventud (27)  y adrenalina no le dejaron sentir el dolor inicialmente, pero a los días debió regresar a consulta médica.

Estando el juez en la clínica llegaron dos representantes de Claudia Toloza Martínez, rectora de la UFPS, ofrecieron disculpas y aclararon que ellos solo prestaron las instalaciones porque el torneo lo organizó la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN); adicionó que se encargaría de brindarle atención médica mas minuciosa, siendo remitido a la Clínica Norte donde le realizaron ecografía y rayos X;  al revisarlos el médico Miguel Ángel Hernández Acendra en la Santa Ana, lo dio de alta y recetó entre otros el famoso acetaminofén y determinó diez días de incapacidad.

Por el viralismo del video en las redes sociales que llegó a los noticieros nacionales, hasta el gobernador de Norte de Santander, ingeniero William Villamizar llamó al agredido árbitro y se solidarizó indicando que como presidente del Consejo Superior de la UFPS se encargarían de sancionar a los causantes. Tanto la UFPS como Gobernación Norte de Santander, emitieron comunicados al respecto: se suspendieron los juegos ASCUN e iniciaron procesos de investigación y disciplinarios.

Con el doble dolor, físico y emocional, el viernes 26, iniciaron el calvario de los trámites ante la Fiscalía y Medicina Legal, que por la congestión en dichos despachos les llevó varias horas.

El lunes 29, festivo, para el árbitro Mejía Alvarado fue lo contrario; al medio día el desespero por los dolores torácicos y dificultades para respirar, lo obligaron volver a la Clínica Santa Ana; de nuevo lo atendió el médico general Hernández Acendra y volvió a descartarle lesiones graves, sin ordenarle más exámenes; por el contrario le prohibió hacerse más placas y lo dio de alta.

Para fortuna de Mejía, su esposa es fisioterapeuta y analizando antecedentes médicos en ese tipo de dolores con sus paciente, concluyó que había algo grave no detectado. Haciendo caso omiso al médico Hernández, acudieron al radiólogo particular Oscar Andrés Parada quien tras analizar los exámenes realizados días atrás concluyó “…FRACTURA NO DESPLAZADA DEL 8 Y 9 ARCOS COSTALES IZQUIERDOS”; con el nuevo diagnóstico volvieron a la Clínica Santa Ana, y a regañadientes Hernández Acendra lo dejó en observación; al filo de la media noche otro médico lo despachó.

El agredido juez ha recibido llamadas solidarias de árbitros nacionales como Oscar Julian Ruiz, el primero el comunicarse, Imer Machado y Wilmar Roldan de la Comisión Arbitral; entrevistas de los periodistas Carlos Antonio Velez, Ivan Mejia y de Win Sport; localmente del periódico La Opinión, canales de televisión Atn, Tu Kanal, periodistas  Carlos Humberto Ortega y Jorge E Rico, entre otros.

También de directores técnicos del Quindío, Magdalena, Real Cartagena y Patriotas. Presidentes de los clubes  Nacional, Cortulua y Valledupar. Desde luego familiares y los integrantes de su Asociación Nortesantandereana de Árbitros de Fútbol ANAF

 

Mejía, pide respeto por la vida y tolerancia, pero sobre todo no dejarles malas enseñanzas a los niños vinculados al balón pie, porque están presenciando mucha violencia: Misma que le genera pérdidas económicas en sus labores de arquitectura, pero manifiesta estar más sentido por el amor al futbol profesado desde que tiene uso de razón, al correr peligro su arbitraje en la “A” durante el próximo semestre, porque extendieron a 15 días la incapacidad y las pruebas son muy exigentes físicamente. Ya otorgó poder a un abogado para el proceso de demanda por daños, perjuicios y estudian si cabe tentativa de homicidio.

 

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